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Dra. Graciela Morgade: “Los cuerpos sexuados son una construcción social”

Bajo el lema: “Educación sexual para DECIDIR” el viernes 8 de junio la Doctora en Educación y Decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), Graciela Morgade, brindó una conferencia sobre “Educación Sexual Integral” en el SUM del edificio Juan Figueredo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM.

La actividad, abierta al público tuvo como finalidad debatir sobre los lineamientos curriculares del Programa de Educación Sexual Integral (ESI) y fue organizada por la Diplomatura Superior en Educación Sexual Integral y la Consejería en Derecho Social y Reproductivo de la FHyCS.

La decana de la FHyCS, Mgter. Gisela Spasiuk, dio la bienvenida a Graciela Morgade y destacó su trabajo como feminista y militante de la defensa de la educación pública, gratuita y de excelencia. “La educación sexual integral que es uno de los grandes temas y prioridades que sigue estando en debate en el espacio de lo público, por eso todos debemos estar preparados para interpelarnos, discutir las obviedades y las percepciones que como sujetos sociales tenemos cuando pensamos la ESI como temática a trabajar en las diferentes instituciones del país”, manifestó la Decana.

En esta línea la Dra. Morgade valoró el proyecto universitario que a partir de una mirada en la educación superior y con el compromiso social de las universidades se hace cargo no sólo, de impartir la enseñanza académica, sino también de desarrollar proyectos de vinculación territorial para llegar a poblaciones distintas y profundizar ese diálogo que finalmente conduce a la producción de un conocimiento científico más sólido.

Desde una perspectiva de género y derechos humanos “nos proponemos problematizar e historizar las expectativas sociales hacia los cuerpos sexuados, los estereotipos y las desigualdades”, manifestó la disertante y argumentó que es necesario sostener críticamente que ninguna desigualdad o estereotipo es natural. “No tenemos que reducir las identidades al aparato genital, ni reducir la sexualidad a lo que por mucho tiempo fue el paradigma de la educación sexual”, agregó.

El enfoque de la ley no es reducir todo a la dimensión biológica y a la dimensión médica, sí re conceptualizar una mirada de los cuerpos: las identidades sexo genéricas. “Hoy tenemos a disposición categorías que nos impiden pensar de manera binaria porque cuando hablamos de gays, lesbianas, transexuales, trans-género, bisexuales, travestis y las personas que se definen como asexuadas, hablamos de otras identidades que están surgiendo”, explicó la doctora en educación. “Tenemos que incorporar la dimensión del placer  porque si solamente hablamos de métodos  anticonceptivos y solamente queremos cuidarnos de las enfermedades de transmisión sexual porque si pensamos que la sexualidad es un problema aparece como amenazante y en realidad la sexualidad es una dimensión de la subjetividad que hace a nuestro cuerpo, que hace a nuestro conocimiento, a la posibilidad de comunicarnos con otros, con otras y que además brinda placer”, añadió.

“El Estado tiene la responsabilidad de brindar una educación que sea universalizante en la que estén contenidas todas las voces, todas las identidades, entonces la educación que brindan las escuelas públicas, que es laica”, sostuvo Morgade y destacó que hay otras comunidades que tienen derecho a ser respetadas y la tarea de la escuela es la de promover vínculos no sexistas y desnaturalizar la violencia cotidiana a la que está sujeta la sexual.

Morgade advirtió que el proyecto de la educación sexual integral es transversal, abarca todos los niveles educativos, todas las materias de la escuela y también el recreo, los momentos libres, las paredes, los pasillos, las puertas, la relación con la comunidad, la familia o las unidades familiares. “El proyecto tal como está comprendido en la ley es una política colectiva educativa de la que nadie puede quedar afuera, por eso hay tanta diversidad”, resaltó.

Comentó además que la identidad sexo genérica que cada persona construyó  en su vida es un largo proceso en que la dotación biológica con la que nació tuvo que ver con las posibilidades, los mandatos, la educación familiar y todos los estereotipos. “Cuánto de lo que somos tuvo que ver con las oportunidades, con la educación a la que accedimos, con lo que elegimos o nos impusieron, con determinaciones económicas o culturales. Los cuerpos son construcciones y también la identidad sexo genérica es una construcción no  necesariamente ‘natural’ porque en las identidades hay poco de natural; todo lo que hacemos está mediado por una cultura, por símbolos, por valores, por restricciones sociales, por habilitaciones”, replicóla disertante e invitó a los asistentes a pensar que lo natural es una potencialidad que no se desarrolla por afuera de una cultura.

La perspectiva de género es una perspectiva crítica que señala que esta construcción de los cuerpos sexuados se realiza en un marco de relación de poder. “Estas relaciones siempre son de desigualdad, entonces cuando estamos hablando de cuerpo necesariamente hablamos de poder”, remarcó Morgade.

Aclaró que gracias a la lucha sistemática de los movimientos de mujeres y de los colectivos de diversidad sexual que criticaron los conceptos de género binario  e introdujeron la noción de diversidad con una fuerte crítica a la hetero-normatividad del patriarcado que como sistema de poder sostiene que lo que no es heterosexual es anormal, es despreciable y por lo tanto tiene que quedar afuera del sistema de los derechos. “Estos son conceptos básicos que nos permiten entender los procesos de construcción de identidades sexo-genéricas y de conceptos que entran en diálogo con en el marco del debate y la sanción de la ley de Educación Sexual Integral en nuestro país”, subrayó la docente de la UBA.

Al referirse a la dimensión de la identidad del trabajo docente, dijo que hay una enorme mayoría de cuerpos feminizados o leídos como feminizados en el contexto de la educación. “En la historia de la educación argentina se fue perfilando una especie de ideal maternal para las mujeres, bastante asexuado; se supone que maternamente van a enseñar mejor, pero también se les puede pagar menos, esas condiciones también tienen una fuerte carga de estereotipos de género”, expresó Morgade. Esta realidad fue cambiando, pero aún resta mucho por hacer y la educación sexual integral es la herramienta.

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