{"id":37049,"date":"2024-01-05T17:11:59","date_gmt":"2024-01-05T20:11:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/?p=37049"},"modified":"2024-04-05T12:53:33","modified_gmt":"2024-04-05T15:53:33","slug":"texto-narrativo-de-eduvim-en-repudio-a-la-ley-omnibus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/texto-narrativo-de-eduvim-en-repudio-a-la-ley-omnibus\/","title":{"rendered":"Texto narrativo de EDUVIM en repudio a la Ley \u00d3mnibus"},"content":{"rendered":"<p>(EDUVIM)\u00a0<em>Texto narrativo en repudio a la Ley \u00d3mnibus enviada por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional, en la cual se incluyen varias medidas regresivas contra la cultura argentina, principalmente, el desfinanciamiento a la Comisi\u00f3n Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).<\/em><\/p>\n<p>Yo acuso, soy bibliotecario y acuso. Todo comenz\u00f3 como una quimera desmadrada. Como una pesadilla debajo de las pesadillas. Entonces los caballos nocturnos se volvieron en realidades palpables. Fue cuando esa realidad nos conquist\u00f3. \u00bfTe cuento la crueldad de este puro cuento de lo real? \u00bfQuer\u00e9s que te susurre, en su nueva versi\u00f3n, el cuento de la buena pipa y el del gallo pelado? <!--more--><\/p>\n<blockquote><p><strong>Yo acuso y como bibliotecario te lo cuento.<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>Hab\u00eda un pa\u00eds de cuyo nombre nos cuesta acordarnos. Un pa\u00eds de colores y tonalidades argentinas. Con un r\u00edo pardo y espumoso como el delta de los abrazos. Su historia tuvo m\u00e1s desencuentros que encuentros. Con muchas llegadas y muchas partidas. Con divisas fratricidas y hermandades colectivas. No fue ni es un pa\u00eds elegido, sino una tierra se\u00f1alada por las personas que se orillan a sus costas cuando el mundo se quiebra y estalla en mil pedazos.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfte lo cuento? Yo, bibliotecario, acuso y te lo cuento.<\/p>\n<p>En un d\u00eda de las v\u00edsperas result\u00f3 que un hombre-le\u00f3n, como en una f\u00e1bula de Esopo o Fedro, se convirti\u00f3 en su presidente. Un gobernante de los bien votados. Un patr\u00f3n y se\u00f1or entre los amos y animales. Con un maravilloso don ubicuo: de estar fuera y, a la vez, dentro de la casta. Porque a poco de gobernar se alz\u00f3 con la suma del poder p\u00fablico. Tom\u00f3 las decisiones que muy pocos quer\u00edan y la mayor\u00eda no deseaba.<\/p>\n<p>As\u00ed que yo, en tanto bibliotecario, acuso y te lo cuento en esta hora del cuento.<\/p>\n<p>El hombre-le\u00f3n redact\u00f3, a varias manos de las m\u00e1s sol\u00edcitas, un proyecto de Ley \u00d3mnibus. Con m\u00e1s art\u00edculos que mosquitos y gotas de agua tiene la mar. Un recinto que se llama Congreso, en un futuro de los cercanos, decidir\u00e1 si ese gran micro continuar\u00e1 su marcha o se detendr\u00e1. A\u00fan todo est\u00e1 escrito en condicional aunque puede ser real. Tampoco se sabe en qu\u00e9 modo se aplicar\u00e1. Pero s\u00ed sabemos, queridos lectorcitos y queridas lectorcitas, querides oyentes, que limitar\u00e1 el teatro (art\u00edculos 587 y 588), la cinematograf\u00eda (art\u00edculos 558 en adelante), que decretar\u00e1 la clausura del Fondo Nacional de las Artes (art\u00edculos 589 y 590), la supresi\u00f3n de la Ley del Libro 25.542 (art\u00edculo 60) hasta hoy vigentes, y tantas cosas que los dedos de los pies no son nada comparados con esa muchedumbre de los cercenes (en el fat\u00eddico \u201cCap\u00edtulo III \u2013 Cultura\u201d). Porque un buen lema, cuando las condiciones de vida nos agobian y las broncas trepan por las paredes, es la espada del cerc\u00e9n, la que corta por el gusto de segar con su afilada guada\u00f1a.<\/p>\n<p>De todo esto no puedo opinar en detalle debido a la complejidad del tema que me abruma y excede. Pero s\u00ed, queridos y queridas, podemos hablar sobre la reducci\u00f3n presupuestaria que podr\u00edan sufrir la mayor\u00eda de las bibliotecas populares. En el articulado de la Ley \u00d3mnibus, desde el art\u00edculo 591 al 599 inclusive, se intenta modificar y derogar varias entradas de la Ley 23.351 de Bibliotecas Populares. Es decir, el coraz\u00f3n mismo de su gobierno y los instrumentos de su subsistencia econ\u00f3mica. \u00bfSe los cuento para que esta incertidumbre desaparezca como si fuera el sortilegio de un mago o una maga? Empiezo de vuelta, \u00bfcomo el cuento de la buena pipa o del gallo pelado?<\/p>\n<p>Hubo una vez una revoluci\u00f3n en estos confines purp\u00fareos del sur de Am\u00e9rica, y ese br\u00edo de la emancipaci\u00f3n, de la verdadera libertad, se llam\u00f3 Revoluci\u00f3n de Mayo. Su movimiento fue una bola de fuego creadora. No era un volc\u00e1n destructor al rodar por varias naciones. Para vivir y propagarse necesitaba crearlo todo. En su voracidad de los fermentos cre\u00f3, en el centro de la lucha por la independencia, una biblioteca p\u00fablica. Una biblioteca p\u00fablica para el pueblo y todos los pueblos del antiguo Virreinato del R\u00edo de la Plata. Una residencia de los libros sospechosamente popular y plebeya. La biblioteca fue pensada por los integrantes de la Junta como una herramienta ilustrada para afianzar la Revoluci\u00f3n. Por lo tanto, si por una raz\u00f3n de libre mercado o de ajuste fiscal, esos hombres hubieran aplazado su inauguraci\u00f3n en marzo de 1812 (los recursos no exist\u00edan y la situaci\u00f3n no era urgente como ahora sino dram\u00e1tica), seguramente no existir\u00eda la actual Biblioteca Nacional Mariano Moreno.<\/p>\n<p>Insisto con mi yo bibliotecario, y acuso que si se reduce el apoyo pecuniario a las Bibliotecas Populares, ya sea por una mera o arbitraria clasificaci\u00f3n de ellas o por la falta de ingresos provenientes de grav\u00e1menes a los premios de la loter\u00eda, o por lo que sea, se estar\u00eda en contra de la raz\u00f3n fundadora y de la esencia de la Biblioteca P\u00fablica en la Argentina.<\/p>\n<p>As\u00ed que, lectorcitas y lectorcitos, este cuento no se reduce simplemente a ver c\u00f3mo deviene en una gastada mercanc\u00eda el cautivante universo de la lectura. Tambi\u00e9n les cuento (otro cuento del gallo pelado) que en la d\u00e9cada del noventa del siglo pasado, cuando los lectores eran tratados como clientes en las bibliotecas, en Europa se intentaron privatizar varias bibliotecas p\u00fablicas. Y que esto result\u00f3 un rotundo y hermoso fracaso. Ya que rentar una lectura, dentro de un \u00e1mbito p\u00fablico, es un contrasentido. Un contrasentido que solo pueden saltar por encima de su valla aquellos y aquellas que tienen medios para comprar los libros. Porque un peque\u00f1o emprendedor, en este caso un lector o lectora sin medios, necesita del apoyo de un gobierno para iniciar su carrera en los estudios. No se trata, entonces, de modelos pol\u00edticos ni ideol\u00f3gicos, se trata de respetar la l\u00f3gica y el sentido com\u00fan del alma humana.<\/p>\n<p>Por cierto que es muy importante en nuestra sociedad la construcci\u00f3n pol\u00edtica, mis queridos y queridas oyentes. En esto estoy de acuerdo con el hombre leonado. Disminuir y minimizar los ingresos de las bibliotecas populares es una medida \u00f3mnibus estrictamente pol\u00edtica. De fuerte y belicosa tonalidad ideol\u00f3gica. Aunque no de alta decisi\u00f3n y estrategia sino, m\u00e1s bien, de bajo esp\u00edritu de mercadeo. Cuando se achica una de las pocas decisiones de pol\u00edtica cultural para construir una naci\u00f3n que ha llegado a nosotros luego de m\u00e1s de 150 a\u00f1os, tal como la pens\u00f3 Sarmiento en 1870 al fundar las bibliotecas populares, se tira por la borda la visi\u00f3n de un estadista que quer\u00eda ciudadanos para su suelo natal y no vecinos aislados del Estado. Tampoco creemos, lectores y lectoras, hombrecitos y mujercitas que ahora me escuchan, que Esteban Echeverr\u00eda y Juan Bautista Alberdi (basta detenerse en sus obras publicadas y archivos) hubieran querido menos libros para los habitantes de la Argentina.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es poco cre\u00edble, a\u00fan en el\u00a0<em>ritornelo\u00a0<\/em>y la coda del cuento del gallo pelado, que el gobierno de Julio A. Roca, al promulgar la Ley 1420 de Educaci\u00f3n Com\u00fan en el a\u00f1o 1884 (Ley de instrucci\u00f3n primaria obligatoria, gratuita y gradual), intentara como primer objetivo evitar la alfabetizaci\u00f3n masiva de la poblaci\u00f3n y, en consecuencia, vedar el acceso a los libros y las bibliotecas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si viaj\u00e1ramos en el tiempo, hacia el pasado, sostenidos por la alfombra m\u00e1gica de las obras literarias (\u00a1otra vez los libros!), tendr\u00edamos el privilegio de observar los mu\u00f1ones de Adam Smith y David Ricardo: ya que se habr\u00edan mutilado su brazo derecho antes de limitar la circulaci\u00f3n de la cultura impresa. Porque el pensamiento liberal tambi\u00e9n constitu\u00eda una pr\u00e1ctica progresista para alfabetizar con la escritura y la lectura a las masas y sectores sin letras, a los condenados a las pocas palabras. Entonces la fuerza de la historia ten\u00eda su demanda en el progreso y en el trabajo, y muchas veces pod\u00eda carecer de altruismo. Se avanzaba, no obstante las diversas maneras de pensar las soluciones econ\u00f3micas y el salario irrisorio de hombres y mujeres. Pero esto ya es harina de otra bolsa.<\/p>\n<p>Por eso, yo bibliotecario, acuso la falta de sentido com\u00fan (o la abundancia de pensamiento pol\u00edtico reduccionista y jibarizado). Acuso la vacancia para fomentar y continuar impulsando los libros, en su m\u00e1s diversa materialidad. Todav\u00eda m\u00e1s en nuestra Argentina de las necesidades del leer y escribir. Porque los libros y las bibliotecas del mundo con ingreso p\u00fablico, estatal e irrestricto, construyen la felicidad y la paz de ese mundo. Son una estancia de la dicha y la gracia. Por eso, yo bibliotecario, acuso, desde una biblioteca popular de provincia, en su hora del cuento, la necesidad de defender y levantar una invocaci\u00f3n por este tipo de bibliotecas ciudadanas.<\/p>\n<p>Yo s\u00e9 que ustedes, lectorcitos y lectorcitas, casi no podr\u00e1n entenderme. Me dir\u00e1n que cuento un cuento que nunca termina. Un relato de pipas y gallos pelados para grandes: una peque\u00f1a narraci\u00f3n en el cosmos impiadoso de los adultos. Es verdad. Pero les hablo, tambi\u00e9n viajando en la nave del tiempo, para cuando sean mayores. Les digo adem\u00e1s que una vez existi\u00f3 un escritor italiano, Giuseppe Tomasi di Lampedusa\u00a0y que este gran autor escribi\u00f3 la novela\u00a0<em>El Gatopardo<\/em>. En esa novela los que defend\u00edan el orden de lo m\u00e1s antiguo y retr\u00f3grado se ocultaban y adaptaban a lo nuevo bajo las ropas novedosas de los cambios revolucionarios. En los pasillos y en voz baja, murmuraban: \u201cVamos, que todo cambie para que en el fondo todo siga igual\u201d. Una filosof\u00eda para retroceder hacia el m\u00e1s agudo ocultismo medieval. As\u00ed es este fabuloso proyecto de Ley \u00d3mnibus, que m\u00e1s bien representa un ferrocarril con varios vagones que incrementan su formaci\u00f3n en cada estaci\u00f3n que deja atr\u00e1s. El simulacro de un cambio profundo que es el regreso a nuestro m\u00e1s puro siglo XIX, pero sin trenes ni colectivos.<\/p>\n<p>Por eso, yo bibliotecario, acuso. Acuso el deseo de fragmentar y atomizar nuestra cultura y nuestra identidad. Acuso la voluntad de poner un manto sobre nuestras cabezas para cubrir lo que llevaron a cabo varias generaciones de argentinos y argentinas, cualesquiera hayan sido sus ideas pol\u00edticas. Acuso la intencionalidad foquista del\u00a0<em>Proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos<\/em>\u00a0que preconiza la \u201csegmentaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda\u201d en numerosos grupos de protesta y ceder, como objetivo final, a nuestra propia nominaci\u00f3n. Porque para borrar una tradici\u00f3n es necesario borrar los nombres. Hacernos innombrables. Acuso y digo, yo bibliotecario, que la noche sin estrellas se cierne sobre las bibliotecas populares ideadas por Domingo Faustino Sarmiento. Como el disc\u00edpulo m\u00e1s intrascendente y menor de \u00c9mile Zola: Yo, acuso.<\/p>\n<p>S\u00ed, mis lectorcitas y lectorcitos, s\u00ed mis lectores y lectoras del porvenir, yo acuso. Para que la hora del cuento en este pueblo norte\u00f1o de la patria, donde hoy trabajamos como todas las ma\u00f1anas, con pocos pobladores y pocos lectores, no se pierda en la \u00faltima recorrida de un micro que transita a gran velocidad. Porque como todos los bibliotecarios y las bibliotecarias lo saben: salvar a un solo lector y a un solo libro es salvar a la humanidad.<\/p>\n<p>Por eso, yo bibliotecario, acuso. Acuso sin cat\u00e1strofes b\u00edblicas ni sociales. Acuso y rescato la belleza religiosa de los salmos y su po\u00e9tica del Viejo Testamento. Acuso como rogativa, oraci\u00f3n y plegaria. Acuso para dejar a un lado los carajos discursivos. Y repito. Repito y repetiremos las palabras y los conceptos a lo largo de este texto. Porque la repetici\u00f3n y su reiteraci\u00f3n de los gallos pelados, es un jinete que cabalga en la memoria. Una amazona de la memoria.<\/p>\n<p>Y que los \u00edmpetus de los cielos, reflejados en el espejo de la vida y los \u201cdioses de bien\u201d, nos sean propicios y nos liberen de las miradas de lo oscuro.<\/p>\n<div class=\"saboxplugin-desc\">\n<blockquote>\n<div class=\"saboxplugin-authorname\" style=\"text-align: right;\"><a class=\"vcard author\" href=\"https:\/\/www.eduvim.com.ar\/author\/alejandro-parada\/\" rel=\"author\"><span class=\"fn\">Alejandro Parada<\/span><\/a><\/div>\n<\/blockquote>\n<div class=\"saboxplugin-desc\">\n<div>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\">Alejandro Parada es Doctor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el \u00c1rea Bibliotecolog\u00eda y Documentaci\u00f3n. Ha sido profesor de la asignatura \u201cHistoria del Libro y de las Bibliotecas\u201d, perteneciente a la Carrera de Bibliotecolog\u00eda y Ciencia de la Informaci\u00f3n de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras (FFyL) de la UBA. Fue investigador del Instituto de Investigaciones Bibliotecol\u00f3gicas (INIBI-UBA-FFyL) y Secretario de Redacci\u00f3n de la revista\u00a0<em>Informaci\u00f3n, cultura y sociedad<\/em>\u00a0de esa casa de estudios.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Se desempe\u00f1\u00f3 como Director de la Biblioteca Jorge Luis Borges de la Academia Argentina de Letras desde 1990 hasta 2022.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Es autor de varios libros sobre Historia de la Lectura e Historia de las Bibliotecas. Por mencionar algunos:\u00a0<em>Cuando los lectores nos susurran<\/em>\u00a0(2007),\u00a0<em>Los libros en la \u00e9poca del Sal\u00f3n Literario<\/em>\u00a0(2008),\u00a0<em>Los or\u00edgenes de la Biblioteca P\u00fablica de Buenos Aires<\/em>\u00a0(2009),\u00a0<em>El d\u00e9dalo y su ovillo<\/em>\u00a0(2012),\u00a0<em>Cruces y perspectivas de la cultura escrita en la Argentina<\/em>, dir. (2013),\u00a0<em>Lectura y contralectura en la Historia de la Lectura<\/em>\u00a0(2019),\u00a0<em>Bajo el signo de la Bibliotecolog\u00eda\u00a0<\/em>(2023), estos dos \u00faltimos publicados por\u00a0<strong>Eduvim<\/strong>, Editorial en donde dirige la colecci\u00f3n Cal\u00edmaco.<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>(Fuente: p\u00e1gina de EDUVIM &#8211; Editorial Universitaria de Villa Mar\u00eda)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(EDUVIM)\u00a0Texto narrativo en repudio a la Ley \u00d3mnibus enviada por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional, en la cual se incluyen varias medidas regresivas contra la cultura argentina, principalmente, el desfinanciamiento a la Comisi\u00f3n Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP). Yo acuso, soy bibliotecario y acuso. Todo comenz\u00f3 como una quimera desmadrada. 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