{"id":37055,"date":"2024-01-05T17:57:09","date_gmt":"2024-01-05T20:57:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/?p=37055"},"modified":"2024-01-05T17:57:09","modified_gmt":"2024-01-05T20:57:09","slug":"el-odio-a-la-igualdad-la-oscuridad-irreductible-y-el-desafio-de-la-condicion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/el-odio-a-la-igualdad-la-oscuridad-irreductible-y-el-desafio-de-la-condicion-humana\/","title":{"rendered":"El odio a la igualdad, la oscuridad irreductible y el desaf\u00edo de la condici\u00f3n humana"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_37056\" style=\"width: 219px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-37056\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-37056 size-full\" src=\"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/kaufman.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"206\" \/><p id=\"caption-attachment-37056\" class=\"wp-caption-text\">Fuente de imagen: radio Cut<\/p><\/div>\n<p><strong>En esta entrevista, el reconocido ensayista, cr\u00edtico cultural y profesor universitario Alejandro Kaufman vuelve a problematizar en torno de las operaciones negacionistas y sus efectos de sentido, al tiempo que ofrece su mirada y reflexi\u00f3n sobre el proyecto de Javier Milei al frente del gobierno y el panorama que se vislumbra por estas horas, a 40 a\u00f1os de democracia.<\/strong><\/p>\n<p>Entrevista realizada por Alexis Rasftopolo*<\/p>\n<blockquote><p>En un art\u00edculo que public\u00f3 en mayo pasado, \u201cLo funesto avanza\u201d, se\u00f1ala que la operaci\u00f3n de\u00a0banalizaci\u00f3n\u00a0de los cr\u00edmenes de lesa humanidad a trav\u00e9s de expresiones negacionistas, en contraposici\u00f3n a tratarse de una \u201cmera opini\u00f3n\u201d es, en rigor, una forma de continuaci\u00f3n \u00a0de esa l\u00f3gica tan\u00e1tica de negaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana. En ese sentido apunta a la formaci\u00f3n de una \u201cdoxa\u201d que naturaliza y alimenta un r\u00e9gimen discursivo que habilita a la relativizaci\u00f3n cuando no a la incentivaci\u00f3n de vulnerar al otro de tal manera que se omita la gravedad performativa de dicha acci\u00f3n. De all\u00ed el se\u00f1alamiento que la disputa por el sentido no debe darse en un plano puramente memorial, muse\u00edstico, de debate, sino que debe repararse en la dimensi\u00f3n jur\u00eddica sobre las consecuencias de tales maniobras negacionistas.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Pues bien, a nueve o diez d\u00edas de asumido el gobierno de Milei, Villarruel y sus aliados, \u00bfCu\u00e1l es su reflexi\u00f3n sobre las \u00a0posturas enarboladas en este sentido \u00a0tanto por los referentes de este frente pol\u00edtico, como por la gravitaci\u00f3n medi\u00e1tica y las construcciones de sentido que se vienen formulando?<\/strong><\/p>\n<p>Aquel art\u00edculo reproducido por <em>El cohete a la luna<\/em> hab\u00eda sido publicado originariamente por <em>La Tecla \u00d1<\/em> bajo el t\u00edtulo \u201cLa banalizaci\u00f3n no es un crimen sino una opini\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Al cambiarle el t\u00edtulo y el copete, la publicaci\u00f3n en el Cohete contribuy\u00f3 a cierta confusi\u00f3n sobre lo all\u00ed planteado. Por otra parte, ese art\u00edculo remit\u00eda a otro anterior titulado \u201cEl negacionismo no es una opini\u00f3n sino un crimen\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. La palabra crimen no est\u00e1 usada en sentido jur\u00eddico sino \u00e9tico, como cuando consideramos que ciertas acciones no deben consentirse. Que sean reconocidas por el plexo jur\u00eddico es otro plano de la cuesti\u00f3n. En la vida social, aunque no lo razonemos conscientemente, sabemos que delito y crimen no son sin\u00f3nimos, y es por ello que los delitos en las instituciones democr\u00e1ticas est\u00e1n siempre en debate, mientras que los cr\u00edmenes dependen de otras instancias socio \u00e9tico pol\u00edticas para su distinci\u00f3n. La noci\u00f3n de crimen se coteja con instancias consuetudinarias relacionadas con h\u00e1bitos, pero tambi\u00e9n con las formas en que tiene lugar la recepci\u00f3n de transformaciones procedentes de los fen\u00f3menos de modernizaci\u00f3n, tanto cient\u00edfico t\u00e9cnica como de creencias y costumbres. Los enunciados negacionistas son tipificables y objetivables porque remiten a acontecimientos que tuvieron lugar en el orden factual, con la caracter\u00edstica singular de haber sido ocultados por sus perpetradores cuando sucedieron, de modo que se produce una paradoja. El Estado definido como agente de la historia y de lo p\u00fablico extermina en forma clandestina a una parte de la poblaci\u00f3n para que se la olvide como si nunca hubiera existido. El exterminio es en s\u00ed mismo una negaci\u00f3n, tanto por el acto en s\u00ed, como por su clandestinidad. Interrumpido el exterminio por la ca\u00edda de la dictadura en nuestro caso argentino, negar lo sucedido o relativizarlo se afilia al acto perpetrador mismo porque abre la posibilidad de que se repita en lugar de validar la consigna irreductible del <em>Nunca m\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p>La banalizaci\u00f3n puede acompa\u00f1ar al negacionismo y suele hacerlo, pero por s\u00ed sola no tiene relevancia criminal ni la puede tener solo jur\u00eddica porque es una opini\u00f3n debido a que no concierne solo a los hechos objetivables sino a c\u00f3mo recordarlos, conmemorarlos, narrarlos o describirlos. C\u00f3mo hablar acerca de algo, un acto de habla que no pone en cuesti\u00f3n lo factual sino las formas de la representaci\u00f3n, es de modo inherente discutible y en la historia reciente de la memoria colectiva en general no se han alcanzado acuerdos exhaustivos al respecto. Rememorar es debatir cada vez sobre <em>c\u00f3mo<\/em> hacerlo. Y dado que a los cr\u00edmenes exterminadores se les atribuye una singularidad intangible -lo cual forma parte de las discusiones- banalizar es como profanar esos rasgos de singularidad e intangibilidad. Ahora bien, el negacionismo, adem\u00e1s de producir enunciados sobre los hechos, los banaliza en un sentido profanador, no de debate est\u00e9tico o memorial. Banalizar es reprochable en el contexto del negacionismo, no en el de la memoria. Esta distinci\u00f3n se fue haciendo cada vez m\u00e1s necesaria por la din\u00e1mica misma de los procesos de memoria, pero tambi\u00e9n \u00faltimamente porque algunas derechas negacionistas a quienes se les aplica la etiqueta de nazis pretenden que tal designaci\u00f3n es banalizar el holocausto, y por lo tanto un supuesto delito, todo lo cual es jur\u00eddica y pol\u00edticamente una patra\u00f1a, una invenci\u00f3n deliberada y arbitraria que ha contribuido a la confusi\u00f3n. Designar a alguien como nazi es una enunciaci\u00f3n opinable, pol\u00edtica y argumentable pero no es una segregaci\u00f3n racista ni de ninguna otra \u00edndole reprochable, como lo son las dirigidas contra v\u00edctimas de cr\u00edmenes de odio, racistas o de lesa humanidad. Designar a alguien como nazi es argumentable en tanto reproche hacia sus actos o a sus dichos, no va dirigido contra su existencia, ni implica tampoco ninguna de las consecuencias de las segregaciones contra v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Como se ver\u00e1, el campo discursivo pertinente se ha vuelto cada vez m\u00e1s complejo debido al auge de derechas negacionistas que ganan elecciones u obtienen numerosos votos y representaciones parlamentarias en muchos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Dicho todo esto, finalmente tratamos de delimitar el problema: el negacionismo es una dimensi\u00f3n discursiva del exterminio, no es una opini\u00f3n, ni un parecer, ni una argumentaci\u00f3n historiogr\u00e1fica. Existe una abundante casu\u00edstica para sostener este tipo de an\u00e1lisis, que adem\u00e1s en principio no remite a algo dicho por cualquiera en la cola de la verduler\u00eda, sino a expresiones que por su lugar de enunciaci\u00f3n o masividad puedan inducir da\u00f1os verificables: instituciones, empresas, medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en aquel art\u00edculo sobre la banalizaci\u00f3n planteaba de manera m\u00e1s extensa que lo memorial para ser compartido en forma masiva se torna \u201ccom\u00fan\u201d y por lo tanto remite a la etimolog\u00eda de \u201cbanal\u201d, de ah\u00ed que quienes adhieren desde su punto de vista a preservar a la memoria respecto de lo \u201ccom\u00fan\u201d y de lo \u201cbanal\u201d son quienes m\u00e1s insisten en sostener los n\u00facleos de significaci\u00f3n de la memoria en el orden de lo sublime. No es un debate f\u00e1cilmente accesible, s\u00ed es corriente en cierta bibliograf\u00eda est\u00e9tica, filos\u00f3fica y muse\u00edstica, que por su sola gravitaci\u00f3n excluye decisivamente toda posibilidad de legislar sobre la banalizaci\u00f3n. El hecho de registrar la banalizaci\u00f3n en el contexto del negacionismo permite delimitar mejor la cuesti\u00f3n, pero no deja de ofrecer una complejidad problem\u00e1tica. En fin, creo conveniente delimitar la problem\u00e1tica del reproche al negacionismo con la aclaraci\u00f3n de que la banalizaci\u00f3n como reproche solo es identificable como una adjetivaci\u00f3n situada en el contexto del negacionismo.<\/p>\n<p>En cuanto a los d\u00edas que corren, la guerra contra el pueblo y la instauraci\u00f3n tir\u00e1nica ya anunciadas en la construcci\u00f3n de la candidatura y en la campa\u00f1a electoral de un modo malicioso como si estuvieran justificadas por una cat\u00e1strofe inexistente, inventada y sostenida por un colosal aparato de publicidad, y que su blanco fuera algo llamado casta -tambi\u00e9n una invenci\u00f3n arbitraria-, estall\u00f3 de hecho desde el acto mismo de la asunci\u00f3n presidencial. La espalda al congreso mantenida como actitud en la ceremonia fue congruente con numerosos gestos precedentes, todos ellos en detrimento de la instituci\u00f3n parlamentaria y de la pol\u00edtica en general. Guerra es un t\u00e9rmino que ellos emplean cuando lo aplican al \u201cperiodismo de guerra\u201d o al \u201cmarketing de guerra\u201d y no supone una condici\u00f3n b\u00e9lica literal directa sino el uso de estrategias de destrucci\u00f3n de quienes son objeto de definici\u00f3n como competidores o adversarios en el plano moral, pol\u00edtico o econ\u00f3mico. Cuanto m\u00e1s se deslice una l\u00f3gica de convivencia hacia formas de competencia excluyente, en t\u00e9rminos adversativos de ganar y perder, m\u00e1s aplicable y justificada aparece la met\u00e1fora b\u00e9lica. Adem\u00e1s, el uso de esa met\u00e1fora es concomitante con escenarios literalmente b\u00e9licos, conexos directa o indirectamente. De las estrategias de intervenci\u00f3n sobre la sociedad forma parte inducir, promover o suscitar disonancias cognitivas que en otros periodos han dado lugar a confrontaciones simb\u00f3licas o pol\u00edticas y que en esta situaci\u00f3n alcanzan una condici\u00f3n extrema de encubrimiento de un conato sacrificial colectivo al que se sujetan narrativas futuribles. Se usan t\u00e9rminos como \u201cesperanza\u201d y se albergan expectativas invertidas en horizontes dist\u00f3picos distanciados de toda genealog\u00eda conocida, las que van desde la invocaci\u00f3n de creencias m\u00e1gicas, seudom\u00edsticas y supersticiosas, hasta negacionismos clim\u00e1ticos y ambientales o desmembramientos corporales y filiales.<\/p>\n<p>Lo primero que la sociedad pierde ante esta escena es su horizonte de expectativas, una temporalidad orientada a un futuro plausible y realizable. De ah\u00ed que en la oposici\u00f3n haya surgido la consigna del <em>derecho al futuro<\/em>. Entendida la democracia como derecho al futuro y una devastaci\u00f3n lindante con un genocidio social entendida como una expropiaci\u00f3n del futuro en favor de un presente de miseria material, moral y cultural. Estas observaciones remiten a lo que se necesita encarar en estos d\u00edas, recuperar el futuro, un orden social m\u00e1s igualitario, una justicia social recuperada.<\/p>\n<p>Estos son los marcos contextuales en que se lleva a cabo una descomunal redistribuci\u00f3n de la riqueza a favor de los capitales concentrados, con un anunciado y falsamente justificado empobrecimiento brutal de millones de personas en nombre de una inexistente emergencia causada por un enemigo ficticio. Dejemos abierta la pregunta decisiva: \u00bfc\u00f3mo es que hemos llegado a esta situaci\u00f3n? De salir de la trampa en que hemos ca\u00eddo est\u00e1 desafiada la sociedad en su mayoritario conjunto, reh\u00e9n de poderes econ\u00f3micos concentrados e impunes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda compartirnos un an\u00e1lisis en torno de las medidas econ\u00f3mico-pol\u00edticas implementadas en estos nueve o diez d\u00edas de gobierno de Milei en alianza con el macrismo y la derivaci\u00f3n o implicancia que ellas tienen en el plano de la cultura?<\/strong><\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, el proyecto conceptual de Milei consiste en una reforma social, pol\u00edtica e institucional que tiene como premisa la abolici\u00f3n de toda <em>obligaci\u00f3n<\/em> \u00e9tica, moral o social hacia nadie m\u00e1s que a la propia persona. De ah\u00ed que aun si se tienen hijos o hijas no hay contra\u00edda ninguna obligaci\u00f3n hacia la descendencia y la familia, salvo en t\u00e9rminos del derecho a la propiedad y por lo tanto de lo enajenable. Todas las civilizaciones conocidas tienen como premisa la obligaci\u00f3n hacia el otro o la otra, incluso hacia animales y ambiente, el pasado y la memoria. Podr\u00edamos definir as\u00ed la cultura, en t\u00e9rminos provisionales y conjeturales: la cultura abarca las formas diversas y heterog\u00e9neas en que en diversos tiempos hist\u00f3ricos y lugares se constituyeron tramas simb\u00f3licas cuya premisa es la obligaci\u00f3n con el otro o la otra. Pretender abolir esta premisa es una aberraci\u00f3n criminal e inviable que ha constituido a nuestro pa\u00eds en un experimento de anti cultura. Podr\u00edamos desprender casi todo lo dem\u00e1s desde esta consideraci\u00f3n, y no por la sagacidad de la consideraci\u00f3n misma sino por la simplicidad fundamentalista sobre la que descansa el anarcocapitalismo \u201cfilos\u00f3fico\u201d que nos gobierna. Una cosa es considerar el cuidado de s\u00ed como una variable en tensi\u00f3n con el lazo social, otra cosa diferente es teorizar de modo especulativo, utopista o literario sobre la inexistencia o supresi\u00f3n del lazo social y una tercera cuesti\u00f3n que ya nos arroja al abismo es <em>gobernar<\/em> sobre la base de esas ideas. La tensi\u00f3n entre el cuidado de s\u00ed y el lazo social supone el fundamento conflictivo de la pol\u00edtica, \u00e1mbito y concepto en que se ha de dirimir esa tensi\u00f3n. Un mercado librado a su suerte carece de la competencia para compensar el conato de acumulaci\u00f3n ilimitada de riquezas en pocas manos, en conflicto con lo que nos vincula con lo dem\u00e1s en t\u00e9rminos de convivencia. La l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n ilimitada que se desencaden\u00f3 desde la simb\u00f3lica ca\u00edda del muro en 1989 nos ha abrumado desde entonces con un movimiento hacia la anomia, hacia la liquidaci\u00f3n de la pol\u00edtica en favor de la \u201ceconom\u00eda\u201d, atribuy\u00e9ndole a esta un car\u00e1cter de ley de la naturaleza. Por otra parte, todo lo que se nos ha hecho saber sobre la relaci\u00f3n entre <em>La libertad avanza<\/em> y la cultura \u201cculta\u201d en el sentido de producci\u00f3n de sentido en el campo de las artes y los saberes humanistas solo nos augura por ahora un horizonte de oscuridad irreductible, dado que se han ocupado de practicar sistem\u00e1ticamente un acoso difamatorio sobre todo aquello que meramente no pueda ser reducido a valor pecuniario. Podr\u00e1 argumentarse que el capitalismo no se reduce a una visi\u00f3n tan estrecha como tal, pero esta es una de sus manifestaciones extremas, y ha conseguido presentarse ante una parte de la sociedad como una promesa salv\u00edfica orientada hacia un mundo incompatible con la existencia humana en su plenitud.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda hablarse de que hay una suerte de cancelaci\u00f3n del sentido com\u00fan m\u00e1s elemental, por cuanto observando las medidas de ajuste implementadas es evidente que las consecuencias de tales decisiones (desregulaci\u00f3n de precios de alimentos, de servicios p\u00fablicos como el transporte, la cancelaci\u00f3n de la obra p\u00fablica, etc\u00e9tera) impactar\u00e1 negativamente, tarde o temprano, en quienes han votado a esta f\u00f3rmula?<\/strong><\/p>\n<p>Efectivamente, nos encontramos ante un fen\u00f3meno global que en la Argentina adquiere un extremo rasgo vinculado con el embargo de masas, entendido como una captura o reclutamiento de subjetividades cuyo eje es el odio a la igualdad fundado en el resentimiento que el narcisismo de las peque\u00f1as diferencias agiganta hasta sofocar toda sensatez sobre las relaciones sociales y pol\u00edticas que definen la vida en com\u00fan. El rechazo resentido a que la distribuci\u00f3n equitativa de la riqueza no responda a un orden geom\u00e9trico, motivo de incomodidades o de conflictos, es reclutado por un dispositivo que organiza esas afecciones alrededor del odio a un enemigo. Esto ya sucedi\u00f3 antes y llev\u00f3 al mundo a condiciones catastr\u00f3ficas in\u00e9ditas. Cuando pretendemos que no se repita solicitamos prevenirnos de los primeros signos emergentes antes de que sea tarde. \u00bfCu\u00e1ndo es tarde? La temporalidad, en la medida en que avanza este tipo de opresi\u00f3n cancelatoria, se reduce a si se puede sobrevivir, salvar lo que se pueda. Hay todav\u00eda, no obstante, algunos umbrales decisivos frente a los cuales tenemos la oportunidad de ejercer una defensa, como por ejemplo, denegar la delegaci\u00f3n de poderes en favor de la suma del poder p\u00fablico. El problema es que al haberse cancelado la sensatez en una parte de la poblaci\u00f3n, aunque presumiblemente no en toda la que adhiere a este destino funesto, el mero impacto negativo sobre esas subjetividades puede no ser causa de disipaci\u00f3n del hechizo. Nada nos permite descartar que cierta parte de ese colectivo persista en su ajenidad respecto del sentido com\u00fan aun en condiciones extremas de padecimiento. Esto tambi\u00e9n ya ha sucedido en la historia. En ese sentido se nos ha introducido en una trampa, es decir, en una situaci\u00f3n en la que permanecer es gravoso pero salir de ella no puede ser sin costo. Desde luego, la decisi\u00f3n de qu\u00e9 hacer, transcurridos ciertos l\u00edmites de los cuales no estamos lejos, ya podr\u00e1 no depender del costo porque en el largo plazo solo puede ser deseable la emancipaci\u00f3n, cualquiera que sea el costo. De esto se trata de conversar en estos d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>A su juicio, a 40 a\u00f1os de democracia: \u00bfqu\u00e9 preguntas deber\u00edamos hacernos para intentar dilucidar como llegamos a este escenario socio-pol\u00edtico y cultural actual?<\/strong><\/p>\n<p>Las fuerzas sociales que desenvuelven estos acontecimientos desgraciados forman parte de la condici\u00f3n contempor\u00e1nea desde que surgieron bajo la forma del fascismo hace un siglo. No son remediables en \u00faltima instancia, sino solo delimitables por un borde marginal. El sistema capitalista burgu\u00e9s produce como una de sus salidas esta configuraci\u00f3n de las subjetividades colectivas. Las institucionalidades democr\u00e1ticas tienen como condici\u00f3n y prop\u00f3sito preservar la vida en com\u00fan mediante la delimitaci\u00f3n preventiva del fascismo en sus m\u00faltiples variantes e iniciativas, ya sea de discursos de odio, racismos, misoginias o violencias simb\u00f3licas.\u00a0 A la vez, para sostener estas condiciones, las democracias no pueden sino ser vulnerables a estos conatos totalitarios, por la paradoja de que actuar sobre ellos de maneras no democr\u00e1ticas sepultar\u00eda el prop\u00f3sito alegado de la defensa de la propia democracia. En nuestro caso en particular, un componente de las condiciones por las que hemos llegado a este punto es que hemos sido perseverantes y decididos como sociedad en algunos aspectos vinculados con los derechos humanos, aquellos consabidos que nos confirieron prestigio internacional, pero en otros no hemos avanzado en absoluto e incluso hemos retrocedido.<\/p>\n<p>En favor de una menci\u00f3n sint\u00e9tica se\u00f1alaremos dos cuestiones. En nuestra historia reciente hemos tenido una visi\u00f3n simplista e ingenua de la libertad de expresi\u00f3n que nos priv\u00f3, por ejemplo, de que el estado asumiera sus responsabilidades normativas hacia el negacionismo de la dictadura y otras violencias simb\u00f3licas conexas. Hablo de responsabilidad por parte del plexo normativo y de las pol\u00edticas p\u00fablicas, y no de un enfoque punitivo. El castigo es solo una dimensi\u00f3n de las pr\u00e1cticas estatales de la que no se puede prescindir cuando la instituci\u00f3n estatal se reconoce responsable. Sin embargo, de las pol\u00edticas de justicia depende abordar enfoques punitivistas o prevalecientemente preventivos y de conciencia p\u00fablica. Esto ocurre con muchos temas alrededor de lo que una sociedad considera reprochable como acto o palabra. Por desgracia, en el debate sobre esta cuesti\u00f3n triunf\u00f3 un punto de vista conceptualmente indigente, desestimador de toda prevenci\u00f3n anti fascista desde una perspectiva liberal incauta.<\/p>\n<p>En segundo lugar, y de un modo no del todo ajeno al punto anterior: en la postdictadura se impuso el reproche social a la perpetraci\u00f3n de los cr\u00edmenes contra la humanidad, de un modo encomiable, aun cuando con muchos altibajos, pero a la vez se absolvi\u00f3 a los responsables no militares de la dictadura y en particular a las pol\u00edticas econ\u00f3micas dise\u00f1adas contra los intereses populares y en favor de las corporaciones capitalistas. Lo que ahora sucede es consecuencia de esa distinci\u00f3n sesgada m\u00e1s que de ninguna otra cosa. El menemismo cumpli\u00f3 un papel decisivo en sostener y profundizar este sesgo, y la diatriba continua contra los gobiernos de 2003 a 2015 impuso de hecho en el sentido com\u00fan que gan\u00f3 las elecciones una noci\u00f3n de d\u00f3nde reside el poder real y en qui\u00e9n conviene acreditar esperanzas no importa c\u00f3mo ni con qu\u00e9 consecuencias, siempre que afecten al otro.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><strong>Alejandro Kaufman, CV b\u00e1sico: <\/strong><\/p>\n<p>Alejandro Kaufman (Buenos Aires, Argentina, 1954), cr\u00edtico cultural, ensayista y \u00a0profesor universitario en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de Quilmes. Investigador del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Fue profesor visitante en las universidades de Bielefeld, San Diego, Z\u00fcrich y ARCIS, Santiago de Chile, y en la \u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales. Es miembro fundador de la revista &#8221;Pensamiento de los Confines&#8221; e integrante de su comit\u00e9 de direcci\u00f3n. En 2012 Ediciones La Cebra public\u00f3 su libro <em>La pregunta por lo acontecido. Ensayos de anamnesis en la Argentina del presente. <\/em><\/p>\n<p>*Alexis Rasftopolo Doctor en comunicaci\u00f3n social, docente, gestor cultural, coordinador del proyecto Circuito por la Memoria (FHCS-UNaM)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> V\u00e9ase: Kaufman, A: \u201cLa banalizaci\u00f3n no es un crimen sino una opini\u00f3n\u201d. En: La Tecla \u00d1, mayo, 2023. En l\u00ednea: <a href=\"https:\/\/lateclaenerevista.com\/la-banalizacion-no-es-un-crimen-sino-una-opinion-por-alejandro-kaufman\/\">https:\/\/lateclaenerevista.com\/la-banalizacion-no-es-un-crimen-sino-una-opinion-por-alejandro-kaufman\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0 V\u00e9ase: Kaufman, A: \u201cEl negacionismo no es una opini\u00f3n sino un crimen\u201d En: La Tecla \u00d1, abril, 2022. En l\u00ednea: <a href=\"https:\/\/lateclaenerevista.com\/el-negacionismo-no-es-una-opinion-sino-un-crimen-por-alejandro-kaufman\/\">https:\/\/lateclaenerevista.com\/el-negacionismo-no-es-una-opinion-sino-un-crimen-por-alejandro-kaufman\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En esta entrevista, el reconocido ensayista, cr\u00edtico cultural y profesor universitario Alejandro Kaufman vuelve a problematizar en torno de las operaciones negacionistas y sus efectos de sentido, al tiempo que ofrece su mirada y reflexi\u00f3n sobre el proyecto de Javier Milei al frente del gobierno y el panorama que se vislumbra por estas horas, a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"extendify_custom_stylesheet":""},"categories":[1],"tags":[3307,2590,5830,5],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37055"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=37055"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37055\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37057,"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/37055\/revisions\/37057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=37055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=37055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.fhycs.unam.edu.ar\/portada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=37055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}