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Por 17 mayo, 2015 0 Comentarios Leer más →

San Vicente: cuando estudiar es cambiar la historia

csmin Gracias a la intervención de un grupo de alumnos de la Tecnicatura en Promoción Socio Cultural que se dicta en San Vicente, la “Casa del Colono” ya es patrimonio histórico y se convertirá en un Museo.

Los estudiantes elaboraron la propuesta como parte de sus trabajos prácticos. Y con la tutoría y seguimiento de docentes lograron salvaguardar esa parte de la historia de su localidad. El proyecto fue presentando en un stand de la Fiesta de Madera, realizada recientemente.

La casona, construida a finales de la década del 60 a partir de la donación de maderas nativas realizada por Ervino Adolfo Pydd, está emplazada en la avenida principal y es como un mojón que recuerda el origen y la esencia de San Vicente. Una ciudad que nació a partir de la explotación de la madera y las actividades agrícolas por parte de inmigrantes europeos.

En el lugar funcionaron desde siempre las dependencias del Ministerio del Agro y la Dirección de Tierras. Allí se gestionan las guías para la explotación maderera, también las marcas y señales para el ganado y la renovación de los carnets y el censo de tabacaleros.

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Nancy Schmeller, Rosana Valdez, Verónica Aranda, Graciela Aldavez y Juan Carlos Rodriguez, estudiantes de la Tecnicatura en Promoción Socio Cultural de San Vicente.

“Cuando los profesores nos dijeron que teníamos que presentar un proyecto de recuperación del patrimonio, se me ocurrió la Casa del Colono. Porque mi marido trabaja allí y yo siempre escuchaba los comentarios y relatos de la gente… y pensaba que sería lindo que eso fuese un museo” cuenta Graciela Aldavez al narrar la génesis del proyecto que presentaron en sociedad en la Fiesta de la Madera, con un stand que llamaron “Historia viva”.

Para Nancy Schmeller, otra estudiante e integrante del equipo, la recuperación de la Casa del Colono es algo mas que la puesta en valor del edificio:   “Este proyecto me hace sentir útil, porque me crié y viví acá y nunca había hecho nada por mi comunidad. Ahora siento que estoy haciendo un aporte”.

“Yo vivía atrás de la Casa del Colono, jugábamos mucho por este patio. Y me da una emoción muy grande, porque nunca pensé que algo así iba a pasar. Cuando comencé esta carrera no sabía muy bien de qué se trataba. Como siempre trabajé en la colonia con chicos de primero y segundo grado, sentía como que me estaba quedando. No tenía tema de conversación con nadie, mi mundo era mi casa y la escuela. Necesitaba algo que me abriera la mente y cuando me enteré de la llegada de la universidad, sentí que era una oportunidad…”

Nancy Schmeller

Transformando realidades

La historia de San Vicente no solo está viva, sino que está cambiando, y mucho.

Especialmente desde que la Universidad Nacional de Misiones decidió dictar allí tres carreras cortas: Enfermería –a cargo de la Escuela de Enfermería- y las Tecnicaturas en Producción Agraria –dictada por la Facultad de Ciencias Forestales- y en Promoción Socio Cultural, de la Facultad de Humanidades. Todo con la financiación de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación y en articulación con la Municipalidad de San Vicente, quien brinda el espacio físico para el dictado.

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Elsa Cristina Novoa, Secretaria de Cultura, Turismo, Educación y Juventud de San Vicente.

“Es la primera vez que en nuestro municipio está presente la universidad pública y popular”, dice  Elsa Cristina Novoa, Secretaria de Cultura la Municipalidad. “Para nosotros es muy importante; no sólo para evitar que los alumnos tengan que trasladarse hasta Posadas, sino por el desarrollo que implica para toda la región.

“Donde existe una universidad, cambia la forma de pensar de la sociedad y se comienza a dar respuestas a problemas concretos. San Vicente es joven, recién tenemos la primera generación de universitarios que nacieron acá”

Elsa Novoa

Para ella, la Tecnicatura en Promoción Socio Cultural, que se dicta en San Vicente a partir del Programa de Expansión Aúlica de la FHyCS es muy importante porque “nos ayuda a concretar inquietudes sobre nuestro patrimonio y acervo cultural. La falta de conocimiento hizo que en otros momentos se ha quemado mucha documentación, por eso es importante que tomemos conciencia y podamos rescatar nuestra historia, sobre todo en un momento en que los pioneros todavía están vivos y podemos tomar testimonios en forma directa”.

En esa línea, comentó que desde la Municipalidad “nos hemos conectado con las distintas cátedras y les pedimos que a través del trabajo de los alumnos nos ayuden a realizar investigaciones para que podamos proteger y recatar nuestro patrimonio. El resultado de uno de esos trabajos es el proyecto de la Casa del colono, un edificio que tiene características propias de San Vicente.

Pero también hay proyectos sobre la primer iglesia, la Fiesta de la Madera y el rescate arqueológico, ya que encontramos unas vasijas y otros elementos que queremos seguir estudiando”.

El compromiso de la Municipalidad en el establecimiento de la universidad fue concreto: no sólo alquilan la sede en la que se dictan las clases, sino que ya donaron un terreno en el que se construirá la futura sede la UNaM en San Vicente.

Proceso colaborativo
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Marta Espinola, coordinadora de la Tecnicatura en Promoción Socio Cultural, frente al predio en que se edificará la sede de la UNaM, en San Vicente.

Para Marta Espínola, docente de la FHyCS y coordinadora de la Tecnicatura, la propuesta “enriquece a la Universidad. No sólo porque amplía su radio de acción, sino porque está presente y brinda acceso al derecho de educación superior sin que los alumnos tengan que trasladarse hasta Posadas”.

“Es una experiencia muy interesante por el grupo de alumnos que muestra ganas y creatividad. Y por los distintos actores que intervienen que han puesto mucho. Se está dando un proceso colaborativo interesante”

Marta Espínola

En ese sentido remarcó el interés de la Municipalidad en generar recursos humanos propios que una vez recibidos puedan  devolver a la localidad los conocimientos adquiridos y trabajar en los aspectos sociales y culturales.

Cumplir sueños, ampliar el horizonte

En San Vicente, la Tecnicatura en Promoción Socio Cultural cuenta con unos 55 alumnos de todas las edades, muchos de ellos recién egresados del secundario. Pero el grupo que movilizó el proyecto “Casa del Colono” se caracteriza por estar en la mediana edad, y haber retomado los estudios a partir de la posibilidad que les brinda el hecho de tener una oferta educativa en su propia localidad.

“Ingresé a la carrera por curiosidad. Yo soy docente a punto de jubilarme, pero cuando me enteré que iba a tener una universidad cerca de mi casa, gratis, decidí probar con un grupo de colegas. Nos anotamos todas juntas. Cada vez me fue gustando más”

Graciela Aldavez

Juan Carlos Rodriguez, el único varón el equipo, trabaja en Acción Social de la Municipalidad. Rosana Valdez, Verónica Aranda y Nancy Schmeller, son docentes. Todos coinciden en que dar el paso y animarse a cumplir con la “asignatura pendiente” de ir a la Universidad fue como comenzar a realizar un largo anhelo que les cambió la vida.

“La universidad siempre fue una materia pendiente en mi vida, siempre quise ir. Pero cuando terminé el secundario por razones económicas, fue imposible. Mi papá era maderero, trabajaba en el monte y mamá, ama de casa” cuenta Nancy al confesar que la universidad cambió su cotidianidad e impactó en su familia.

“Para mi hijo, es un orgullo. Se siente importante de tener una mamá universitaria. Mi pareja también me apoya, pero como estamos muy poco tiempo juntos, se complica un poco… él estaba más acostumbrado a que yo esté siempre en casa, y ahora tengo otras actividades… Pero de a poco se está acostumbrando…”

Nancy Schmeller

“Tengo que hacer malabares para cursar porque hace dos meses tuve un bebé, pero estoy acomodándome a los tiempos para seguir”, comenta Verónica Aranda. “Cuando me enteré que se abría una carrera universitaria en San Vicente, dije: no importa lo que sea, voy a estudiar”. Porque “la universidad es otro ámbito, otra forma de ver y pensar. Es lo mejor que le podía pasar y le ha pasado a San Vicente. Le cambió la dinámica: era común ver a chicos de primaria y secundaria pero no a universitarios”.

“Ahora no sólo vemos a los chicos de la colonia cuando vienen a cobrar sus cultivos, también los vemos cuando vienen a estudiar. Eso le cambia a San Vicente, en muchos sentidos”

Verónica Aranda

“Yo tenía miedo de hablar” confiesa Rosana Valdez. “Gracias a la orientación de los profesores, uno tiene una apertura mental mas grande, es otra cosa”.

“Las palabras que se me afianzaron son:  diversidad, inclusión, oportunidades… no discriminación… No era que yo discriminaba, pero ahora tengo mas fundamentos para explicarle a otras personas”

Rosana Valdez

Para ella, la llagada de la Universidad a San Vicente “Es una oportunidad para todos los que quieran seguir estudiando, crecer interiormente. A mí me decían ‘que te vas a meter a estudiar con esta edad, pero no pasa por ahí, sino por la vocación de uno… También lo veo como un ejemplo para mis hijos, para fortalecer la idea de que sigan estudiando”.

Un viaje de ida

Pero los estudiantes no son los únicos que cambian su cotidianidad y su imaginario. Los docentes, que ahora deben trasladarse semanalmente a dictar las clases, también son interpelados por la nueva modalidad.

“A pesar de que nuestra facultad es una facultad intercultural y heterogéna no es lo mismo el dictado de clases intensivo los viernes y sábados en San Vicente que el trabajo en Posadas con alumnos que pueden ser de San Vicente”

Ivan Bondar

Ya no son los alumnos los que viajan para tomar las clases. Ahora son ellos los que deben madrugar y trasladarse mas de cien kilómetros para llegar al aula.

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Dr. Iván Bondar

“Es una experiencia de doble crecimiento: para los alumnos y los docentes” afirma Ivan Bondar, doctor en antropología social y uno de los docentes de la Tecnicatura. “Es un público diferente y heterogéneo, con mucha demanda educativa ya que han permanecido distantes del sistema educativo formal. Y eso le da una cualidad especial”.

Radicado en Ituzaingó, Iván debe madrugar para recorrer casi 300 km. y estar en San Vicente a las 8:00 de la mañana los sábados de cursada: “el traslado en el espacio, con otra temporalidad, hace que uno, como docente, viva en cuerpo propio lo que vivencian los alumnos cuando se tienen que trasladar de una localidad a otra a tomar las clases. Uno va por la ruta viendo elementos que puede tomar para sus clases: el paisaje la vida cotidiana, el sistema productivo, la dimensión cultural… No se puede brindar una cátedra sin observar el contexto donde esa cátedra se va a desenvolver. Eso, en diálogo con el docente, comienza a enriquecer la formación curricular y da al proceso formativo un elemento diferencial”.

 

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